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Velando Estatuas y Passiontide

De Padre Woods

La Quinta Semana de Cuaresma marca un punto de inflexión en esta temporada santa. Las primeras cuatro semanas se han centrado en la conversión personal a través de las disciplinas de ayuno, oración y limosna. Como nos recuerda el Prefacio de la Misa, “Nos pedís que expresemos nuestro agradecimiento por la abnegación.   Debemos dominar nuestra pecaminosidad y conquistar nuestro orgullo. Debemos mostrar a los necesitados tu bondad hacia nosotros mismos.” Ahora nuestro enfoque se traslada de nosotros mismos a la Persona de Cristo Crucificado. Las oraciones, lecturas e himnos de la Quinta Semana de Cuaresma y Semana Santa expresan la devoción de la Iglesia a la Pasión y Muerte del Señor Jesús. Ahora nuestra conversión está enraizada en el ejemplo de Cristo.

En la Liturgia antes del Concilio Vaticano II, estas dos últimas semanas de Cuaresma formaron una “mini-temporada” conocida como Passiontide. Si bien ya no usamos este nombre, la realidad de su enfoque es la misma. Para muchas personas, el movimiento en Passiontide estaba marcado con un dramático símbolo visual: el velado de las estatuas. Las estatuas son tradicionalmente veladas o removidas de la Iglesia para quitar nuestra atención de los santos y dirigirla hacia la Crucifixión. Hay una cierta seriedad en estos días en que debemos darnos cuenta de lo que Dios ha hecho para salvarnos de nuestros pecados. Jesús, Que era completamente sin pecado, ofreció Su vida para que no muriéramos en nuestra pecaminosidad.

Puesto que nuestra sociedad occidental es a menudo tan egoísta y piensa equivocadamente que podemos, con el uso de nuestro ingenio humano resolver todos nuestros problemas, puede haber una cierta indiferencia a la Crucifixión. Tal vez hemos estado tan rodeados de crucifijos durante tanto tiempo que nos hemos vuelto inmunes a la tragedia y la realidad del Viernes Santo. Los acontecimientos de la Pasión de Cristo deben llenarnos de gratitud y revitalizar nuestras vidas espirituales. Nuestra condición de hijos e hijas de Dios adoptados depende completamente de la generosidad del sacrificio de Jesús. Tal vez hemos olvidado que si Jesús no hubiera muerto y resucitado, los seres humanos nunca podrían ir al Cielo cuando moriéramos.

¿Qué otras distracciones debemos “velar” durante las próximas dos semanas de Cuaresma? ¿Qué nos distrae de nuestra oración, lectura espiritual o caridad? ¿Qué hemos pasado demasiado tiempo mirando como un sustituto para mirar a Dios? La Cuaresma, especialmente estas últimas dos semanas, es un gran regalo para la Iglesia. Como la mayoría de las cosas, sin embargo, sólo salimos de ella lo que ponemos en ella. Si nos ponemos en una posición donde estamos dispuestos a recibir la gracia que Dios desea darnos, podemos crecer espiritualmente. Los velos sobre las estatuas serán removidos el Sábado Santo. Quizás cuando quitamos los velos de nuestras propias vidas en Pascua, descubriremos a Jesús que murió y resucitó para salvarnos.

¡Te adoramos, oh Cristo, y Te alabamos

Porque por Tu Santa Cruz has redimido al mundo!